En el ultimo día que en WWF/Adena estamos embarcados, la vida a bordo rompió la rutina porque los operarios del ROV tenían que recoger todos sus miles de cables y el equipo de Josep-María Gili fijar las últimas muestras recogidas durante la campaña. Ellos se quedan hasta el día 20 si todo va bien y si la mar permite la navegación. Lo más interesante de todo es que por fin nos pudimos acercar a costa, al maravilloso entorno de la reserva de Cap de Creus, que permanece intacta al paso arrollador del urbanismo descontrolado.
Es un placer observar estos acantilados y calas, mientras un grupo de gaviotas reidoras con su "disfraz" de verano característico que torna negras sus cabezas y al fondo un grupo de cormoranes cruza siguiendo la linea de costa.
Se nota que es fin de semana y decenas de barcas de recreo cruzan de un lado para otro y lanchas de clubs de buceo fondean. El turismo es necesario para la financiación de las AMPs, pero ha de regularse de forma muy selectiva y exquisita para que el impacto sobre el ecosistema no se duplique. En esta zona lleva 6 años cerrada la pesca de coral rojo pero como nos cuenta Sergio Rossi del ICM, los furtivos siguen arrasando y sólo se ven los pies de los corales, vestigios de ramas que en su tiempo alcanzaron medio metro de altura. Hoy está casi extinto y las leyes solo penalizan administrativamente a los furtivos. Por tanto, les compensa a estos cazadores pagar la multa y seguir disfrutando de los beneficios económicos que esta industria reporta.
Junto con la vigilancia deberían decomisarse los barcos y el carísimo equipo de buceo de los infractores para que dejaran su actividad para siempre. Hoy las pequeñas ramas de coral que miden una mano se consideran tesoro.
Dejamos Cadaqués atrás y ponemos rumbo al puerto de Roses, la flota palangrera y los arrastreros hoy estan en puerto. Aguas afuera, las langostas y los corales respiran tranquilos a sabiendas que por 24 horas nadie vendrá a perturbar su oscura y tranquila paz.
Quiero agradecer a la tripulación del B/O García del Cid su paciencia y al equipo de investigadores del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y a los técnicos especialistas de la Unidad de Tecnilogía Marina del Consejo Superior de Investigaciones Científicas el habernos dado la oportunidad de disfrutar en primera persona de estos días y sus emociones. La comunión entre la comunidad científica y las ONGs como WWF/Adena que trabajamos por la conservación del mar es una simbiosis que sólo puede dar beneficios.
Gracias a todos los que habéis estado siguiéndonos en esta aventura, durante los próximos días, ya desde Madrid, iré añadiendo alguna novedad que se produzca desde el proyecto DEEP CORAL, dirigido por el Dr. Josep María Gili y la Dra. Covadonga Orejas.
Hasta pronto